MELCHOR RODRÍGUEZ,UN HÉROE EN LOS DOS BANDOS

Melchor Rodríguez, un héroe para los dos bandos durante la guerra civil

Por Alfred López | Cuaderno de Historias

Melchor Rodríguez ‘el ángel rojo’ fue un héroe en la guerra civil para los dos bandos (CNT.es)

De todos los tipos de conflictos armados que existen, posiblemente, una Guerra Civil es el que se podría considerar como uno de los más crueles, debido a que mayoritariamente los contendientes que se enfrentan entre sí son personas de un mismo país y a los que les unen muchas más cosas de lo que realmente les separa, llegando a darse el caso que en bandos opuestos, por cuestiones de ideología, religión o demarcación territorial estén luchando entre ellos miembros de una misma familia.

Es por este motivo por el que cuesta muchísimo escribir relatos acontecidos durante la Guerra Civil española (1936-39) debido a que a pesar del tiempo transcurrido siguen abiertas algunas heridas y busquemos en un lado o el otro podemos encontrar razones, despropósitos y actos infames que hicieron repugnantemente mal tanto Nacionales como Republicanos.

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De ahí que cueste encontrar historias personales que puedan satisfacer a lectores cuya ideología se decante hacia unos u otros. Entre todos esos miles de relatos sobre personajes que tuvieron un papel fundamental en esa guerra podemos destacar el de Melchor Rodríguez García, un hombre que fue considerado un héroe de la guerra civil para los dos bandos, siendo apodado como ‘el ángel rojo’.

Nacido en el sevillano barrio de Triana en 1893, Melchor Rodríguez estaba llamado para ser alguien dentro del mundo del toreo, pero unas cogidas que sufrió en los inicios de su carrera provocaron que tuviese que abandonar su ansiada afición y buscase trabajo como chapista en Madrid (oficio que ya había realizado en sus años de juventud en su Sevilla natal).

Fue a partir de 1920 cuando empezó a entrar en contacto con los movimientos obreros y sindicalistas de la capital, afiliándose en un principio a la UGT y años después yendo a parar a la CNT, en el momento de despegue y auge del anarquismo en nuestro país.

Poco a poco Melchor se fue convirtiendo en un destacado miembro anarcosindicalista, algo que le reportó más de un problema, incluyendo la detención e ingreso en la cárcel durante la dictadura de Primo de Rivera, donde padeció la represión y castigo por pensar políticamente diferente al régimen, algo que le dejó muy marcado y sería fundamental en su manera de ser y obrar una década después tras ser proclamada la Segunda República y empezar a ocupar pequeños cargos que con el tiempo se iban convirtiendo en más importantes.

El Alzamiento del 18 de julio y posterior estallido de la Guerra Civil dividió el país en dos zonas dominadas por ideologías opuestas, los Nacionales (que aglutinaba la derecha ideológica en su amplio espectro entre los que se encontraba el catolicismo y un nutrido grupo de militares) y los Republicanos (que representaba a la izquierda y los movimientos obreros). Madrid estaba dentro de la zona republicana, por lo que se siguió ejerciendo las políticas establecidas tras las elecciones de febrero de 1936 en las que ganó la coalición de izquierdas denominada Frente Popular.

Homenaje a Melchor Rodríguez ‘el ángel rojo’ en su casa natal de Triana (mundohistoria)El nombramiento del destacado anarquista Juan García Oliver en el cargo de Ministro de Justicia propició que éste designase, a su camarada y leal amigo Melchor Rodríguez, como Delegado general de Prisiones (desde 1934 ya ocupaba puestos políticos, siendo concejal en el Ayuntamiento de Madrid).

La mala experiencia vivida por el propio Melchor durante el tiempo que estuvo encerrado en una cárcel provocó en él que quisiera ser lo más justo y humanitario posible con todos aquellos presos que, por el hecho de tener una ideología política diferente, habñian sido encerrados. No quería que estos sufriesen malos tratos o atropellos injustificados por parte de los funcionarios que los custodiaban.

Las prisiones se abarrotaban de presos políticos y, lamentablemente, se ejercía un desmedido castigo hacia los presos (aunque esto era algo que ocurría tanto en las cárceles de un bando como del otro), pero por lo que respectaba a las competencias de Melchor Rodríguez existía el empeño y compromiso de garantizar derechos humanitarios y un trato lo más justo posible.

Muchos fueron los excarcelados por orden directa del que se estaba ganando el apodo de ‘el ángel rojo’ y que pudieron salvar sus vidas gracias a su intervención, a pesar de ser políticamente opuestos a él.

La mayoría de decisiones que tomó fueron acertadas, aunque no todas compartidas por muchos de sus correligionarios, que preferían ejercer una política mucho más represora ante sus adversarios. Eso no impidió que siguiese firme en su propósito de realizar cuantas más misiones humanitarias mejor (numerosas fueron las personas a las que consiguió arreglar los papeles para que pudiesen salir de la zona republicana y dejasen de sufrir la persecución política).

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En 1939, cuando la Guerra Civil comenzaba a ver su fin y parecía que todo ya estaba decantado hacia el bando de los nacionales, Melchor seguía ocupando su cargo de concejal en el Ayuntamiento de Madrid, siendo uno de los encargados en realizar el traspaso de poderes en el momento en que la ciudad se rindió, por lo que se le nombró provisionalmente alcalde, al ser designado para el puesto por los propios falangistas, hasta que estos nombraron pocos días después a Alberto Alcocer y Ribacoba, afín al régimen franquista que se iniciaba en el país.

Tras el fin de la guerra, Melchor Rodríguez García fue detenido y juzgado, siendo condenado a 20 años y un día de prisión, pero él ya era un héroe para muchos de los implicados de los dos bandos, por lo que sólo cumplió un corto periodo de la condena. Falleció en 1972 y a su entierro acudieron miembros políticos de ambos bandos, que mostraron su respeto y admiración hacia el hombre que se ganó el apodo de ‘el ángel rojo’.

Fuente: mundohistoria / rebelion

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