“UNA OBRA MAESTRA QUE SE LA LLEVÓ EL RÍO”

Efectos de la devastadora inundación de Florencia en 1966 | Crédito: Wikipedia.

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A comienzos de noviembre de 1966, la ciudad de Florencia se vio sorprendida por una inesperada y devastadora inundación que arrasó buena parte de la urbe. Las aguas del río Arno habían crecido tanto debido a las lluvias que los técnicos de la presa de Valdarno, temiendo que el embalse pudiera reventar, decidieron abrir las compuertas, dejando libre una enorme masa de agua en dirección a la hermosa ciudad toscana.

FUENTE QUE UTILIZO:

http://es.noticias.yahoo.com

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Así, el 4 de noviembre la Piazza del Duomo estaba totalmente anegada, y en las zonas más afectadas de la ciudad el agua llegó a alcanzar una altura de casi siete metros. Como consecuencia de la inundación, miles de obras de arte –pinturas, esculturas, manuscritos y otras piezas– sufrieron graves daños o se perdieron para siempre.

Uno de los rincones más afectados por las aguas fue la hermosa basílica de la Santa Croce. En su interior se conservaban multitud de valiosas de arte, pero una de ellas destacaba especialmente: un gigantesco panel decorado con una representación de la Última Cena, pintado en el siglo XVI por el artista Giorgio Vasari, célebre por sus biografías de otros artistas.

La monumental obra –una pintura sobre tabla de 6,5 por 2,5 metros aproximadamente– quedó sumergida por completo durante unas doce horas, aunque su parte inferior estuvo bañada por las aguas mucho más tiempo, antes de poder ser rescatada.

La acción del agua durante un tiempo tan prolongado resultó desastrosa para la obra de arte, pues el soporte de madera se vio seriamente dañado, al igual que la propia superficie pictórica que se desprendía de su base. Sin embargo, y por fortuna, los expertos pudieron evitar su destrucción total, aunque para ello tuvieron que dividir la enorme tabla en cinco partes.

Un grupo de restauradores trabajando sobre la ‘Última Cena’ de Vasari | Crédito: Archivo Opificio delle Pietre …

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Además de cubrir la superficie pictórica con un papel especialmente diseñado para evitar la disgregación de los pigmentos, los restauradores de la época poco más pudieron hacer, por lo que se limitaron a almacenar las cinco partes de la obracon la esperanza de que los avances tecnológicos del futuro pudieran reparar lo que resultaba imposible en la década de los años sesenta del siglo pasado.

De este modo, la ‘Última Cena’ de Vasari quedaba en un estado de “hibernación”, a la espera de que la ciencia del futuro pudiera obrar un “milagro”. Ese momento llegó en fechas recientes, y gracias a un trabajo conjunto realizado por el Opificio delle Pietre Dure de Florencia y la Fundación Getty de Los Ángeles, la valiosa obra maestra del pintor renacentista ha comenzado su laborioso proceso de “resurrección”.

Durante un delicado y complicado proceso, los restauradores –dirigidos por el especialista de pintura del Opificio delle Pietre Dure, Roberto Bellucci–, no sólo han conseguido reunir de nuevo las cinco partes en las que había sido dividido el enorme panel, sino que también han reforzado y asegurado los soportes de la pieza.

La parte más compleja, y para la que hasta fechas recientes no había solución técnica, era la de la fijación de la pintura en sí misma sobre la tabla, que se había desprendido y dañado en gran parte debido a la dañina acción del agua. Finalmente, los expertos en restauración lograron lo que parecía imposible, fijando la pintura a la tabla.

La obra de Vasari, completa tras casi 50 años | Crédito: Archivo Opificio delle Pietre Dure.

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Aunque lo conseguido hasta el momento podría considerarse todo un “milagro” de la ciencia, todavía falta mucho trabajo por delante. Ahora toca el turno a la restauración de la superficie pictórica propiamente dicha, la pintura en sí, cuyo aspecto todavía queda lejos del que mostró durante varios siglos.

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Los expertos del Opificio creen que esta labor podría demorarse durante unos dos años, quizá algo más. Aún así, todo parece indicar que en el año 2016 la ‘Última Cena’ de Vasari volverá a recuperar el esplendor perdido. Al menos en gran parte. Todo un logro de la técnica, teniendo en cuenta que esta obra maestra estuvo a punto de desaparecer para siempre bajo las aguas.

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